jueves, 26 de marzo de 2015

      


                  EXPOSICIÓN DE RAMÓN FERNÁNDEZ EN LA ARENA

No roces bruscamente  con tu mirada la obra. Hazlo suavemente y quedo.  No te pierdas  el murmullo adormecido, que todavía atroja brisas la hojarasca nerviosa en la arboleda de la alborada.
Sorprendida y tierna todavía  en la escarcha aprovechada por  Ramón una vez más con el menguante favorable de la luna en alza (materia-materna-madera-madereña-madreña), cautivada y rapta..
Él consiguió colocarla virgen de luces y sin mancilla de color en la pureza de la trama, casi sin rozar terciopelos de muslo y en penumbra, supo vetearla, modelarla hasta el  talle prensil de los entusiasmos,  abriendo, como ves, en esa pared un boquerón a la poesía.
Sí. La naturaleza entró con todas las galas de la materia en él y en las yemas de sus dedos se polarizaron en  luz y sonido esas brisas.
Espera unos instantes que se desperece el alba de las sorpresas. Irás descubriendo bajo  trazos no buscados, trazos  a modo de pentagramas de compases sincopados, un vergel de arpegios que brotan en torrentera de la propia clave, al compás de  la música soñada en mordientes de soledad escondida, de esa su  humildad, plena de grandezas, que ajena a  pompas en tutti de teclado reventaría los vitrales.
La manipulación del milagro, de cómo el barrido de la cerda del pincel se atreve a tanto, no aparece por parte alguna. Descubre calidades en la trama y déjate llevar en sueños al poder de esa dicotomía del lenguaje en  que tanto monta el significante como tanto monta el significado saussurianos.
Todo se entiende provenir de la  fuerza telúrica, que  asoma a curiosear lo humano por la topinera  del grafismo insinuado o se esconde medrosa en lo  abisal,  reino de los miedos cósmicos, desmesurados del Averno.
Ocurre como si Ramón fuera el chamán del prodigio, que, gesticulador en el espacio, batuta en mano, arrancara prodigios   al conjuro de  melismas mágicos y cual  rayos X del alma entre la niebla del incienso, que perfuma su arte, firmara su obra
CECILIO F. TESTÓN
(Compañero extremófilo en la primera reunión sin el aliento de Juan Garay).